Una dieta digital inteligente no empieza por bloquear todo, sino por hacer visible qué te aporta dirección y qué solo te drena atención. La mayoría de la fatiga digital no viene del volumen en sí, sino de la ausencia de criterio con el que se entra y se sale de cada estímulo.
Por eso reducir entradas no es un castigo, sino una estrategia. Si eliges mejor qué consumes, también eliges mejor cómo piensas, qué recuerdas y en qué decides avanzar.
LinkyLoom encaja justamente ahí: convertir una navegación caótica en una selección consciente, donde cada carpeta funciona como una ruta y no como un archivo muerto.